La capital salteña vuelve a consagrarse este septiembre como la Capital de la Fe de la Argentina. En una de las demostraciones de religiosidad popular más multitudinarias y conmovedoras de América Latina, cientos de miles de peregrinos confluyen en la Catedral Basílica para venerar al Señor y la Virgen del Milagro, desafiando las inclemencias del tiempo y las distancias en una tradición que late con fuerza desde hace más de tres siglos.
Como ocurre cada año, la fisonomía de la provincia se transforma por completo. Desde los rincones más remotos de la Puna, los valles y las provincias vecinas, columnas humanas avanzan a pie recorriendo tramos extenuantes. Peregrinos provenientes de localidades como Santa Victoria Oeste caminan más de 500 kilómetros, cruzando cerros que superan los 5.000 metros de altura y soportando temperaturas extremas.
La devoción salteña se remonta al 13 de septiembre de 1692, tras violentos terremotos que devastaron la vecina ciudad de Nuestra Señora de Talavera de Esteco, los temblores amenazaron con destruir por completo a Salta. Cuenta la historia que, tras el hallazgo de la imagen de la Virgen intacta a los pies del Sagrario y la posterior salida en procesión del Cristo Crucificado, la tierra finalmente se calmó.Desde aquel histórico hito, el pueblo salteño instituyó el Pacto de Fidelidad, una promesa inquebrantable que jura lealtad y agradecimiento a sus santos patronos, inmortalizada en el canto que resuena en cada esquina: “Tú eres nuestro, nosotros somos tuyos”.
Las crónicas actuales del Milagro revelan que la festividad trasciende lo estrictamente religioso y se sumerge en la identidad profunda del norte argentino. En las escalinatas de la plaza central conviven las tradicionales delegaciones de gauchos, las campanas que repican sin cesar y los sonidos de los sikuris, integrando la memoria andina a un culto que sigue mutando y albergando nuevas realidades sociales. El momento cúlmine ocurre durante la tarde de la Procesión central cuando las veneradas imágenes cruzan el umbral del templo, una alfombra de pétalos de claveles rojos y blancos cubre el suelo, mientras miles de pañuelos blancos saludan al cielo en un emocionante reencuentro que detiene el tiempo y enciende el fervor popular.
La festividad paraliza la provincia durante la primera mitad de septiembre con un calendario litúrgico estricto , la Novena que se realiza del 6 al 12 de septiembre , son nueve días de misas y rezos continuos en la Catedral de Salta el triduo Solemne del 13 al 15 de septiembre que son los Los días centrales de la fiesta. El 13 se dedica a la Solemnidad de la Virgen y el 14 a la Exaltación de la Santa Cruz. La Gran Procesión es el de 15 de septiembre, es el evento cumbre, ambas imágenes salen a recorrer el casco histórico de la ciudad adornadas con miles de claveles (rojos para el Señor y blancos para la Virgen). El encuentro culmina por la tarde con la emotiva renovación del Pacto de Fidelidad ante una marea humana.
En Buenos Aires la devoción al Señor y la Virgen del Milagro , patronos de Salta se venera de manera especial en la Parroquia del Señor del Milagro , ubicada en Moldes 1157 en el barrio de Belgrano. Este templo cuenta con réplicas auténticas de las sagradas imágenes salteñas y celebra su fiesta central cada 15 de septiembre con la renovación del tradicional pacto de fidelidad.