La calle Crisólogo Larralde al 700 en Morón se transforma cada primavera gracias al florecimiento de sus lapachos rosados en un espectáculo natural que tiñe de color el paisaje urbano de la ciudad, Esta arteria, que recuerda al histórico dirigente radical, capta las miradas de los vecinos cuando sus imponentes copas desprenden las primeras tonalidades rosadas en los días previos al cambio de estación, cortando de raíz la monotonía gris de los meses fríos. 
En una postal de la ciudad convierte el manto rosa que cambia el barrio.A diferencia de otras especies del arbolado público, el lapacho rosado presenta una característica botánica particular: florece completamente desprovisto de hojas. Tras el rigor del invierno, las copas se cubren por completo de flores hermafroditas de entre 4 y 6 centímetros de largo antes de la aparición del nuevo follaje verde. Este singular ciclo convierte el recorrido por Larralde —cerca de puntos tradicionales del partido y de arterias como Cabildo e Independencia— en un circuito fotográfico obligado para la comunidad local. 
El fenómeno, que se repite anualmente con la llegada de las temperaturas templadas, no solo embellece el entorno de las veredas residenciales y comercios, sino que también atrae a quienes asisten a establecimientos clásicos del sector, como el tradicional Bar La Ralde  ubicado sobre Larralde al 800. La caída paulatina de los pétalos genera alfombras de color sobre el asfalto y las veredas, modificando temporalmente la dinámica habitual de los peatones. Aunque el lapacho es un árbol nativo del noreste argentino, su adaptación en diferentes distritos de la provincia de Buenos Aires sigue ganando protagonismo año a año. El período de máximo esplendor dura apenas unas semanas, hasta que el brote de hojas y frutos da paso a la fisonomía típica del verano. Durante ese breve lapso de transición, el corredor urbano de Larralde se consolida como uno de los refugios naturales más preciados por los vecinos de Morón para dar la bienvenida oficial a la primavera.