A tres décadas de su trágica partida, la figura de Gilda trascendió los escenarios para consolidarse como el máximo mito popular de la música tropical argentina. Aquella madrugada del 7 de septiembre de 1996, un brutal accidentedetránsito apagó la vida de la artista a sus 34 años,pero dio nacimiento a una leyenda que sigue más viva que nunca en el corazón de sus fanáticos.
El fatal accidente ocurrió en el kilómetro129 de la ruta nacional 12 de Entre Ríos ,cuando un camión embistió de frente elcolectivoque trasladaba a la cantante,su familia y su banda hacia Chajarí. El impacto causó la muerte instantánea de Gilda,su verdadero nombre era Míriam Alejandra Bianchi , su madre Isabel Scioli, su hija, Mariel, el chofer el micro, Elvio Mazzucco,tres músicos de su banda Quique Tolosa, Gustavo Babini y Raúl Larrosa, truncando su etapa de mayor popularidad. Entre los escombros se recuperó un casete con el tema «No es mi despedida», adquiriendo un valor simbólico y premonitorio para sus seguidores.
Antes de consagrarse en la movida tropical, Miriam Alejandra Bianchi trabajaba como maestra jardinera en Villa Devoto. A los 30 años inició una carrera musical marcada por la dulzura y la cercanía con el público en un género predominantemente masculino. Tras su deceso, el lugar del choque se convirtió en un santuario de peregrinación donde se le atribuyen milagros y muestras de devoción popular.
La vigencia de Gilda se refleja en homenajes, adaptaciones musicales de artistas de distintos géneros como Attaque 77, Vicentico o Natalia Oreiro y su adopción como himno en las canchas de fútbol argentinas. Su vida inspiró producciones audiovisuales, biografías y lanzamientos especiales de material inédito por su aniversario.
Tenía apenas 34 años y una carrera que comenzaba a alcanzar una enorme popularidad, canciones, como “Corazón valiente”, “Fuiste”, “Paisaje” y “No es mi despedida”, trascendieron generaciones y se transformaron en verdaderos himnos populares. Treinta años después, Gilda continúa más vigente que nunca. Su voz sigue sonando en fiestas, canchas y homenajes, mientras su figura se convirtió para muchos en la de una santa popular y en uno de los mayores mitos de la música argentina.