El suicidio adolescente ha dejado de ser un tema tabú para convertirse en una emergencia de salud pública. En los últimos años, las estadísticas en Argentina y la región muestran una tendencia alarmante: lo que antes se consideraba una causa de muerte excepcional, hoy compite con los siniestros viales como la principal razón de fallecimiento en jóvenes de entre 10 y 19 años.
En este 2026 ya se registraron 113 suicidios y otros 2501 intentos, que por diversas intervenciones a tiempo fueron abortados .
La Fundación Enebro lo define de esta manera : UN GRITO DESESPERADO.
Esta es una carta de una mamá que asiste a la Fundación ante la muerte de Agustín, el joven de 17 años fallecido por suicidio hace unos días en Morón, horas después que fuera encontrada sin vida también muerta por suicidio Maitena Garófalo en General Las Heras.
«NO ESTÁN LOCOS, ESTÁN SUFRIENDO!»
Hoy mi grito es de dolor, pero también de lucha. Fui temprano, me persigné, le pedí fuerzas al Espíritu Santo y fui a abrazar a esa mamá que sufre lo mismo que yo. Fue un abrazo que se fundió en uno solo, un abrazo desgarrador donde sentí su alma rompiéndose en mis brazos.
Me contó que su niño tenía la misma condición que mi hijo: autismo y esquizofrenia. Tomaba la misma medicación. Vivía las mismas angustias. Y se nos fue con solo 17 años… Se fue porque no aguantó más. No aguantó la burocracia, no aguantó la espera interminable para ser atendido, la falta de medicación, el sistema indiferente. Se fue porque su cabecita, nublada por el dolor, no soportaba ver a sus padres correr de acá para allá, ver a su familia sufrir por él, sentir que era una carga eterna. Actuó sin pensar en el vacío que dejaba, porque el sufrimiento le ganó la razón.
Por eso hoy quiero gritar con todas mis fuerzas: ¡Ellos no son locos! No son «enfermos psiquiátricos» para estigmatizarlos ni para apartarlos. Tienen una condición, tienen una salud frágil que hay que cuidar y contemplar. Tienen un corazón que siente todo con una intensidad que muchos no entienden.
No dejemos solos a estos jóvenes. No los miremos de reojo ni los hagamos a un lado cuando los vemos solos en la calle. Si los conocemos, si sabemos quiénes son, acerquémonos. Mirémoslos a los ojos. Tendámosles una mano.
Necesitamos que haya más empatía, más solidaridad, más misericordia. Exijamos que la salud mental no sea una espera eterna, que la ayuda llegue a tiempo, que la medicación no falte. Porque detrás de cada uno hay una familia que daría la vida por verlos bien.
Ellos no están locos, están sufriendo. Y merecen ser cuidados, escuchados y amados, tal cual son. Autora: Luciana Isabel Molinas.
Su misión principal es el acompañamiento de personas que atraviesan situaciones críticas de dolor emocional y crisis existenciales, trabajando bajo un enfoque interdisciplinario que involucra tanto al consultante como a su grupo familiar. Sus pilares son: Prevención del Suicidio dando herramientas para identificar riesgos agudos y protocolos de asistencia, Consumos Problemáticos brindando poyo en la recuperación de adicciones y modificación de hábitos; Posvención compañando a familiares y amigos que han perdido a un ser querido por suicidio y Autolesiones con tratamiento y seguimiento de conductas autolesivas, especialmente en adolescentes.
Salud Mental Prov. Buenos Aires 0800-222-5462 Atención gratuita y las 24 horas.
SAME: 107
Emergencias: 911
Para situaciones de riesgo inminente.Centro de Asistencia al Suicida (CAS): 135 Línea gratuita desde CABA y GBA ó (011) 5275-1135 (desde todo el país).